1. Fui con mi suegra (que tiene 85 años) al aparcamiento gratis de Nerja, que está al lado del río. Una persona allí me pidió que pagara un euro voluntariamente. Le dije al hombre que no tenía dinero en efectivo conmigo. Me dijo, frente a mi suegra, que cuando volviera al automóvil, tendría que pagarle a un mecánico. Esto fue una amenaza directa, y él fue muy agresivo. Mi suegra tuvo que esperar en el auto mientras yo iba al banco. Ella estaba muy asustada y yo también. Ahora siento que no puedo usar este estacionamiento. Por cierto, esta no es la primera vez que me sucede a mí. Tuve una experiencia similar hace un mes, y conozco a otras personas que esto le ha sucedido.

    Un saludo cordial,
    Thomas Kerr

  2. Y la policía y, más culpables, los jueces de este país diseñado para el delincuente y el parásito, no hacen nada para evitarlo y defender al ciudadano honrado que paga sus sueldos con los impuestos.

  3. Un camión conducido por un extranjero arranca cables de tfno en Capistrano hasta partir en dos un poste. Echa marcha atrás 50 metros, intentando claramente marcharse sin responsabilizarse, pero no consigue soltarse de los cables y al ver que le saco fotos deja de intentarlo. En un momento en que la policía municipal no está, entra en mi jardín y me amenaza para que borre las fotos que he sacado en vía pública y se niega a salir de la propiedad privada hasta que llamó al 091, y me dicen que informe al policía local que vuelve a aparecer. Se lo explico y solicito interponer una denuncia, pero para mi asombro, de malas maneras, me dice que no tengo que sacar fotos y que entre en mi casa dejándoles hacer su trabajo. Ese policía, además de no conocer las leyes que debe defender, actúa como si fuera de algún país tercermundista dictatorial. El colmo.

  4. Acerca del Sueco que trató de que borrará las fotos de su camión destrozando el poste y el cableado, e intentando marcharse sin responsabilizarse, los técnicos que reparaban la escabechina me dijeron que hace dos años hizo exactamente lo mismo, el mismo poste y cables, además de otras escabechinas en la misma hurbanización. Pero, con el tipo de intervención policial que tuve que sufrir, defensora del infractor alevoso, y desamparadora del ciudadano que sí actuaba correctamente esclareciendo los hechos, poca esperanza queda de acabar con dichos desmanes y repercutirle los costes. Por cierto; durante las 3 horas que el Sueco se dirigió a todo el mundo, el Policía local no le llamó la atención por hacerlo sin mascarilla. Suerte no residir en Nerja.

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